Lpgc, 25 de enero de 2017

Semana complicada por salud y familia, que por momentos se descomplica. Aunque esto no significa que se haya solucionado, por fortuna cuento con mis hijos que están ahí, y digo bien, mis hijos porque ahora tengo una parejita, chico y chica, y los mejores que podría tener. Me viene una sonrisa al escribir esto porque me parece escucharlos decir que: “vaya forma de hacer la pelota, pesá… “.

Vuelvo a ser un estudiante de pleno derecho con mucho que estudiar y decidida a no dejar nada pendiente. En estos días complicados de urgencias, hospitales y ambulancias, los mensajes de mis “compis de uni” me han mantenido centrada en mi objetivo primordial que no es otro que acabar el grado.

He conocido a alguien interesante, un señor que piensa como yo, que la educación no está reñida con tener razón o, con tener buenas razones por motivos acertados o equivocados. Por ahora no tendré oportunidad de aprender de él, quizás algún día. Y sin duda, espero volver a tropezarme con gente así en el futuro. Esta es gente interesante de conocer y quizás buenos modelos para aprender de negocios. De lo que creo estar segura es qué, tiene claro que quiere de cada proyecto y cada empleado, y cuando sabes que quieren de ti es fácil cumplir objetivos porque sabes exactamente que esperan obtener de tu trabajo. En fin, ahora es sólo un punto y aparte que espero que de paso a un nuevo proyecto.

Cambiando de tema, os diría que vamos a hablar de algo más sustancioso que va tomando cariz de cotilleo, pero os mentiría, porque mi vida amorosa es aburrida después de qué, “la alegría de la huerta hiciera mutis por el forro“; si, si, me refiere al alma cándida al que le dije que me gustaba y desapareció en combate, “el pobre“, vaya susto se debió dar el susodicho; así que os voy a decir lo mismo que hace unos días le conté a mi prima, y chicas va en serio: “se busca novio para contrato fijo-discotinuo y con certificado de buen funcionamiento expedido por novias anteriores, no hace falta que venga con hijos debajo del brazo porque yo ya tengo de eso, y ganan puntos extras si les va el rollo ese del mimoseo“; chicas !!!, va en serio, avisadme si encontráis alguno de estos por ahí que no esté pillado, yo me apuntaría a eso de “adopta a un tio.com” 😉

Ups !!! Lo cierto es que aún no he medido la cantidad de gestiones que tengo por delante pero he decido pensarlo mañana, porque hoy prefiero estar con vosotros y aun necesito algún tiempo para mí.

Esta semana he leído varias noticias, demasiadas para mi gusto, noticias de gente que da palizas a otra gente por razones estúpidas y equivocadas, como por odio, porque puedo pegar a alguien más débil si me ayudan mis colegas, y cobardías de este tipo. Una joven ingresada en un hospital porque un grupo de jóvenes le dan una paliza en la puerta de una discoteca, más de seis jóvenes detenidos y la víctima hospitalizada. Un anciano apaleado por un grupo de jóvenes que agreden a un hombre que se mete a defender al anciano, el hombre asesinado por estos jovenes. Y así podría seguir enumerando más casos en las últimas semanas. ¿Nos estamos volviendo locos?, ¿Se nos está olvidando ese temita incómodo para algunos padres de la educación de la prole?, ¿Aún hay gente que cree que tener hijos es cuestión de follar, parirlos y echarlos al mundo en lugar de tenerlos, criarlos y educarlos porque son su responsabilidad hasta que se convierten en adultos?.

Que mal están distribuidas y catalogadas las discapacidades. A mi me llaman discapacitada porque tengo movilidad reducida y necesito eliminación de barreras arquitectónicas; y sigo sin ver en la lista tipo de discapacidades, esas que se refieren a discapacidades emocionales que son las que padecen aquellas personas que son incapaces de amar porque nunca aprendieron; o las discapacidades para ser padres o madres, que son aquellas que creen que tener hijos se reduce a follar y parir sin más responsabilidades; o las discapacidades para ser feliz que padecen aquellas personas que son incapaces de reconocer la felicidad aunque se den de cabeza contra ella y son tremendamente infelices si ven la felicidad de los demás; o la discapacidad para apreciar las cosas bellas independientemente de dónde estén o a quien atañan. Estas si son, en mi opinión, discapacidades, graves discapacidades, que te limitan para ser un ser humano.

Conozco a un joven, que ahora ya es un adulto, pero que cuando era un adolescente me hizo sentir que de verdad una persona puede marcar la diferencia y puede convertirse en tu héroe. Este joven, cuando tenía 15 años, fue víctima de un robo con agresión y arma blanca perpetrados por otros dos jóvenes. Este joven es diabético y esto hizo que sus niveles de glucosa bajaran hasta niveles peligrosos, pero él sacó fuerzas de dónde no tenía y regresó a casa. Él decidió denunciar, no sin antes saber a que se enfrentaba, supo que no sería fácil; supo que cuando estuviera olvidándolo, todo volvería a empezar con el juicio en el que él sería el único testigo y se tendría que enfrentar no sólo, a una situación desconocida hasta la fecha, a un tribunal, a abogados, a acusados, testimonios y la presión que todo ello conlleva cuando crees que ya todo había acabado. Muchos adultos no pueden con algo así y otros muchos se ven superados durante este proceso. Pero este joven decidió que no quería ser una víctima el resto de su vida, que valía la pena pasar por todo eso si el mensaje que mandaba es qué “si me robas y me pones un cuchillo en el cuello tiene consecuencias“. LLegó el día del juicio, pocas veces de adolescente le vi ser tan adulto. Entró en la sala, tomó asiento y escuchó los testimonios y los alegatos de los abogados defensores, él era parte de la acusación.

El juez le hizo preguntas y respondió; el fiscal le hizo preguntas y respondió; reconozco que yo estaba más nerviosa que él porque no quiso biombo que le apartaran de las miradas de los acusados y estaba sentado al lado de esos chicos, eso tienen los tribunales de menores, que son salas ridículamente minúsculas; y entonces llegó el turno de preguntas de una de las abogadas de la defensa que defendía al más quinqui de los dos, que no os he contado que se paseaba por el portal del edificio del joven para recordarle que no debía testificar. Ante las preguntas de esta abogada al joven testigo, el juez y el fiscal no podían reprimir sus caras de incredulidad ante tanto despropósito, y sus caras de asombro tornaron a sonrisas y risas cuando esta letrada le preguntaba al joven: “Dices que has visto a mi defendido en el parque de monopatines y que alguna vez lo has saludado, entonces ¿eso significa que sois amigos?, a lo que el joven responde sin titubear: “También la he visto a usted antes de entrar, al entrar la he saludado y por eso no somos amigos, sólo es cuestión de educación“. A decir verdad, toda la sala rompió en risas, y ese fue el final de las preguntas de la defensora del agresor. Y antes de dar por acabada la sesión se oyó una felicitación del juez hacia el joven por su manera de comportarse ante ese tribunal. Me sentí la madre más orgullosa del mundo, y por primera vez tuve la certeza de que algo estaba haciendo bien, pero sobre todo, fue el instante en que este joven se ganó a pulso todo mi respeto y mi admiración.

Nunca volví a verlo como a un niño. Él ya era un hombre y merecía que yo lo viera tal y como era. Te quiero.

Nos estamos hablando mientra en mi vida siga habiendo vida, te pienso.

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