Lpgc, 20 de marzo de 2017

Acabo de terminar de leer la última página del cuarto libro de la Saga de Valeria, de la que ya os hable, y la mejor forma de explicaros que me han parecido los tres de los cuatro libro que me quedaban por leer es deciros que los he leído de un tirón en los últimos tres días.

Aún estoy abrumada con tantas letras, ideas, historias, sensaciones, sentimientos y viajes a mis recuerdos, a medida que me sumergía más y más en los desenlaces de las aventuras y desventuras de Valeria, Lola, Carmen y Nerea. Sin embargo, fue en el ultimo de los libros, “Valeria al desnudo”, en el que tuve la necesidad de recordar mi historia, o mejor dicho, en rememorar los fragmentos de mi historia que me asaltaban sin que yo los reclamara.

En las primeras páginas de mi diario, os conté como me había declarado a un chico y que por respuesta obtuve justo “ninguna respuesta”,“- ¿recordáis?”, se hizo literalmente el loco. Además de que yo no le interesaba de la misma manera que él a mi, no sabía muy bien que pensar. Un amiga que dice hablar mucho con él, dijo…, en fin, dijo muchas cosas, y dijo también qué, a ella solita se le ocurría pensar que no había dicho nada para no hacerme daño.“- Estúpido, ¿no?”. tres-monos-oir-ver-callar.jpgY ha sido está tarde leyendo “Valeria al desnudo” cuando entendí como me sentía. Decepcionada, si, decepcionada, por pensar que me podría interesar por un chico cobarde, que ni siquiera era capaz de enfrentar un, “te miro a los ojos y te cuento que yo no siento por ti lo mismo”. Y no me mal interpretéis, no estoy ni enfadada, ni resentida ni creo que sea mala persona, y sigo teniéndole un cariño especial porque aunque seguro que ni siquiera lo pretendía, me ayudó a salir de una burbuja en la que no me gustaba estar, y en la que estaba atrapada desde que me desperté del coma. En fin, está claro que hacerse el loco no es la mejor actitud para dirigirse a una mujer.

“- Tenedlo en cuenta chicos, no queréis ir por ahí decepcionando a las mujeres”. Porque la mayoría de nosotras somos lo suficientemente inteligentes para encajar respuesta que no nos gustan; si no fuera así, no haríamos determinadas preguntas.

Se que aún no os he contado mis impresiones sobre la Valeria de Elizabeth Benavente, ahora también mi Valeria, pero vais a tener que perdonadme porque sigo teniendo mi cabecita en plena ebullición de ideas, excitación y toda clase de pensamientos. Así que necesitaré calmar todo esto antes de ser capaz ni siquiera de entenderlo para poder contaroslos a vosotros. Pero os prometo que lo haré. Y os dejo este fragmento para adelantaros algo desde ya:

¿Y Valeria? ¿Que pasa ha pasado con ella? Porque primero le costó meterse en sus propios zapatos y más tarde no estuvo segura ni siquiera de lo que veía en el espejo cuando se miraba. Y por mucho que se empeñara en ver la vida en blanco y negro, Valeria sigue siendo la misma mujer a veces insegura, a veces demasiado firme, a veces tierna o vulnerable… Ahora no me cuesta tanto dejar ver a la gente a la verdadera Valeria. Al desnudo.

Y eso si, intentaré parar de leer algún tiempo, para mimetizarme con mis libros de la uni, que me reclaman ya, con gritos ahogados en la desesperación, por mi evidente abandono hacia ellos.

Una de mis buenas amigas pasa por unos momentos muy duros y me gustaría poder hacerle más fácil estos días, espero que sepa cuanto la quiero y cuanto deseo que esté bien. 

Nos estamos hablando mientras en mi vida siga habieno vida. te pienso.

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